lunes, 23 de marzo de 2015

LA TEORÍA DEL HOMBRE DE LAS CAVERNAS


¿POR QUÉ MUCHAS PREDICCIONES ACERCA DEL FUTURO NO SE CUMPLIERON?

Creo que la gente ha rechazado ampliamente muchos adelantos por lo que yo llamo el principio del hombre de las cavernas (o de la mujer de las cavernas). Todos los índicios genéticos y fósiles ponen de manifiesto que los seres humanos modernos, que tenían exactamente el mismo aspecto que nosotros, surgieron de África hace más de 100.000 años, pero no vemos prueba alguna de que nuestros cerebros y nuestra personalidad hayan cambiado mucho desde entonces. Cualquier individuo de aquella época sería anatómicamente idéntico a nosotros; si le diéramos un baño y un buen afeitado, le pusiéramos un traje de tres piezas y lo colocáramos en wall street, por su físico no se distinguiría de cualquier otro individuo de la zona. Del mismo modo, nuestros deseos, sueños, personalidades y aspiraciones probablemente no habrán cambiado mucho en 100.000 años. Es muy posible que pensemos todavía como nuestros antepasados de las cavernas. 

La cuestión es la siguiente: cuando se produce un conflicto entre tecnología moderna y los deseos de nuestros primitvos antepasados, los deseos primitivos siempre ganan. Este es el principio del hombre de las cavernas. 

Ejemplos 

    El hombre de las cavernas siempre exigía ¨comprobar la pieza cazada¨. Nunca bastaba con presumir la pieza grande que se había escapado. Tener el animal entre las manos era siempre preferible a las historias sobre uno que hubiera huido. De igual modo, queremos la copia en papel cuando manejamos archivos. Instintivamente desconfíamos de los electrones que flotan en la pantalla de la computadora y, por eso, imprimimos nuestros correos electrónicos y nuestros informes, incluso cuando no es necesario. Esta es la razón por la cual la oficina sin papeles nunca se ha hecho realidad.
    Asimismo, a nuestros antepasados siempre les gustaron los encuentros cara a cara. Eran buenos para establecer vínculos con los demás y leer sus emociones ocultas. Es la razón por la que nunca ha llegado a existir una ciudad vacía de gente. Por ejemplo, un jefe podría desear evaluar detenidamente a sus empleados. Es difícil hacer eso en línea, pero en una entrevista cara a cara un jefe puede leer el lenguaje corporal para obtener una valiosa información ofrecida de manera inconsciente. Al observar de cerca a las personas, sentimos un vínculo común y podemos también leer su sutil lenguaje corporal para averiguar qué pensamientos pasan por sus cabezas. Esta es la razón por la cual nuestros simiescos antepasados, muchos miles de años antes de desarrollar el lenguaje oral, utilizaban casi exclusivamente el lenguaje corporal para transmitir sus pensamientos y emociones. Es la causa de que el ciberturismo nunca haya arrancado. No es lo mismo ver una fotografía del taj mahal, que presumir el hecho de haber estado realmente. De igual modo, que usted oiga un CD de su músico favorito no es lo mismo que el arrebato de emoción que sentiría al ver en realidad a ese músico en un concierto en directo, rodeado de toda la gente, gritos y ruido. Esto indica que, aunque podamos descargar unas imágenes muy realistas de nuestra obra de teatro preferida o nuestro artista famoso predilecto, no es comparable a ver el drama directamente sobre el escenario y al actor representándolo en persona. Los fans recorren grandes distancias para conseguir fotografias dedicadas y entradas para los conciertos de sus artistas favoritos, aunque puedan descargar una fotografía gratuitamente de internet.
    Esto explica por qué nunca se ha hecho realidad la predicción según la cual internet acabaría con la televisión y la radio. Cuando aparecieron por primera vez la radio y el cine, le gente vaticinó la muerte del teatro en directo. Cuando llegó la televisión, se predijo la defunción de la radio y el cine. Ahora vivimos con una mezcla de todos estos medios. La lección es que un medio nunca aniquila a otro previo, sino que coexiste con él. Es la mezcla y la relación mutua de estos medios lo que cambia constantemente. Quien pueda predecir con exactitud la mezcla de medios que se dará en el futuro podrá hacerse rico.
    La razón de esto es que nuestros primitivos anteprasados siempre querían ver las cosas por sí mismos, porque no se fiaban de lo que se contaba. Confiar en las pruebas físicas reales más que en los rumores fue crucial para nuestra supervivencia en la selva. Cuando haya pasado un siglo a partir del momento presente, seguiremos disfrutando del teatro en vivo y persiguiendo a los artistas famosos, y será una antigua herencia de nuestro pasado lejano. Además,, somos descendientes de seres depredadores que cazaban. Por lo tanto, nos gusta observar a los demás e incluso sentarnos durante horas frente a un televisor, mirando durante una eternidad las payasadas que hacen nuestros semejantes, pero nos ponemos nerviosos en cuanto sentimos que nos miran. De hecho, unos científicos han comprobado que nos ponemos nerviosos solo con que un extraño nos observe fijamente durante más o menos cuatro segundos. Si esto dura unos diez segundos, nos sentimos incluso furiosos y nos mostramos hostiles con el mirón.
    Esta es la razón por la cual la telefonía con imagen fue inicialmente un fracaso. Quién quiere tener que peinarse antes de ir a atender el teléfono?.
    Desde luego, hoy en día es posible hacer cursos a través de internet. Pero las universidades están abarrotadas de estudiantes. El encuentro frente a frente con los profesores, que pueden prestar una atención individual y responder a las preguntas de cada alumno, sigue siendo preferible en comparación con los cursos en línea. Y un título universitario todavía tiene más peso que un diploma en línea cuando se solicita un puesto de trabajo.
    Así pues, hay una competición que no cesa entre las tecnologías avanzadas y el contacto directo, es decir, entre elegir una imagen gratuita de nuestro músico favorito y unas entradas reales para su concierto, optaríamos por las entradas, sin dudarlo ni un momento. En el principio del hombre de las cavernas: preferimos tener ambas cosas, pero, si nos dan a elegir, optaremos por el contacto directo, como nuestros antepasados cavernícolas.
    Para predecir las interacciones sociales del futuro desde el principio del hombre de las cavernas, basta con que nos imaginemos cuáles eran nuestras interacciones sociales hace 100.000 años y las multipliquemos por 1000 millones. Esto significa que habrá que dar un mayor peso a los chismes, al uso de las redes sociales y al ocio. Los rumores eran esenciales en la tribu para comunicar interacciones rápidamente, sobre todo las relativas a los jefes y a quienes estaban considerados como modelos de comportamiento. Los que estaban fuera de ese espiral de chismes generalmente no sobrevivían para transmitir sus genes. Hoy en día podemos ver esto representado junto a las cajas de supermercados, llenos de revistas dedicadas al chisme sobre famosos, y en el ascenso de la cultura que generan estos famosos. La única diferencia con nuestros antepasados es que actualmente los medios de comunicación han multiplicado por cifras enormes la magnitud de este chisme tribal.
    La repentina proliferación de sitios web de redes sociales, que ha convertido a jóvenes empresarios en multimillonarios de la noche a la mañana es también un ejemplo del principio de hombre de las cavernas. A lo largo de nuestra historia evolutiva, aquellos que mantenían amplias redes de contactos sociales podían confiar en ellos para obtener recursos, asesoramiento y ayuda vitales para sobrevivir.
    Finalmente, la oferta para el ocio y la diversión seguirá creciendo a una velocidad inimaginable. A veces no nos agrada admitirlo, pero una parte predominante de nuestra cultura está basada en el ocio y la diversión. Después de cazar, nuestros antepasados descansaban y se divertían. Estas actividades eran importantes, no solo para establecer relaciones, sino también para fijar la posición de un individuo dentro de la tribu. No es casualidad que la danza y el canto, que son partes esenciales de la diversión, sean también vitales en el reino animal para demostrar al sexo opuesto que se está en forma. La creación artística no servía solo para divertirse, sino que también desempeño un importante papel en la evolución de nuestro cerebro, que gestiona mediante símbolos la mayor parte de la información que recibe.

    En definitiva, a menos que cambiemos genéticamente los fundamentos de nuestra personalidad, es de esperar que el poder de las actividades de ocio, del chisme en los medios y de la participación en las redes sociales no disminuya, sino que aumente en el futuro.






    ¿ Y vós cuantas decisiones diarias y cuántas cosas valoras basandote en el principio del hombre de las cavernas? Queramos o no somos resultado de la evolución y de los genes que prevalecieron en esa evolución.

    Andrés Acosta 

    1 comentario:

    1. El punto 1 explica también el éxito de las "selfies". El incrustar nuestro rostro en una foto de un paisaje para probar que "estaba ahí disfrutando", cuando el "estar ahí" y "disfrutar" son experiencias personales que no pueden ser vividas por otras personas a través de imágenes, dándole más valor a tu "presencia en el lugar" que a la belleza / rareza del lugar en sí.

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